10.000 kilómetros de distancia separaban a Mamen y Hernán. Una distancia tan grande que hacía inimaginable que un día sus caminos se cruzaran. Un viaje de Argentina a España en busca de trabajo, hizo aparecer a Hernán en la vida de Mamen. Ocho años después de aquel momento, se dieron el “sí, quiero” enfrente del mar, en una cala de Platja d’Aro.