Irene y Natán son una pareja que irradia felicidad. Siempre sonrientes. Siempre atentos y dispuestos a ofrecer una palabra bonita. Una romántica pedida de mano ante el faro de Cavalleria de Menorca inició la cuenta atrás hasta el 2 de septiembre, el día de la fiesta de su amor, y su boda fue un fiel reflejo de lo que son. Felices por haberse encontrado, querían compartirlo con todos sus seres queridos en un día en el que lo único que importaba era disfrutar de ese momento único.